Drive-thru

 

 

Por Ana Nicholson Leos

Fotografías de Stefania Fibela

Pasan muy pocas cosas en mi vida. Me despierto siempre tarde a mi trabajo de mierda número uno, en el que no me pagan desde hace dos meses. Llego y saludo sin mayor respuesta que la de un par de compañeros pare de hablar con quien sea que estén hablando y levanten la barbilla como diciendo hola, pero sin verme a los ojos. 

   Prendo la compu, programo la página, acabo el trabajo de todo el día en un par de horas. Escucho a Angel Olsen. Pienso en cerveza.

Coming from an endless place

Heaven hits me when I see your face

I go blind, every time

Hate to have to watch you go

Thought I’d been through this

Lord knows, I’ve been trying, I’m still trying

   Creo que aquí nadie me habla porque les caga que llegue tarde. A mí me caga que no me paguen. Recojo mi bolsa, tomo mis audífonos, pregunto si alguien quiere algo del Oxxo, no, gracias. Me salgo. 

   Al final de la cuadra está la playa. Veo el mar. Nunca está despejado, siempre hay naves industriales gigantes. Me siento en las escaleras del muelle, prendo un cigarro, me quito los zapatos y siento la arena. No me gusta fumar, pero fumar es algo que hacer cuando sales a hacer nada. 

   Escucho Boom Boom Kid. Pienso en ti, en una pendeja foto tuya que de caption pusiste que estabas escuchando a Boom Boom Kid.

Se que me vestiría en las más caras tiendas

y la luna de miel a todo dar en Hawai

Me llevaría a casa en su Mercedes car y compraría 

el mundo entero si eso es lo que quiero

Pero no, tú eres lo que yo elegí

    ¿Cuántas cosas reales me han pasado hasta ahora?, ¿unas cinco, concretamente? ¿Cuánta gente de la vida real me ha causado sentir cosas?, ¿cuántas han sentido cosas por mí? Suficientes, supongo, pero yo sólo pienso en que te extraño, aunque no nos conocemos, aunque vives en otra chingada zona horaria, aunque podrías perfectamente no existir o ser un bot o algo.

    Te creí todo lo que me dijiste la primera vez que me ghosteaste. Tal vez sí: primero te quedaste sin pila una semana., Tal vez sí: tu teléfono no servía. Tal vez sí: estabas muy ocupado y por eso me dejabas en visto. 

   No tengo a nadie a quien contarle esto, no tengo nadie que me diga: no mames, te está ignorando, para él tú no existes ni una tercera parte de lo que él existe para ti. Él abre Facebook, ve si tiene notificaciones, ve un meme de perritos haciendo cosas, te ve por ahí, cierra todo. Afuera a él sí le hablan.

   Tuvimos algo solamente nueve meses, pero yo hubiera mandado todo esto el carajo si me lo hubieras pedido. A la chingada Manzanillo, a la chingada mis tres trabajos de mierda. Sólo para hacerte reír en persona, para emborracharnos en vivo, no por video llamada. 

   Pienso en cómo acomodaba mi cuarto, como ponía cerca de mí mis libros para que los vieras cuando hablábamos. Qué idiota suena todo esto ahora. Justo elegiste dejarme de hablar la primera vez que me dijiste bonita, la primera vez que me dijiste te quiero, la primera vez que sexteamos.

   Me acabo el cigarro y vuelvo a la oficina. Apago la computadora, está tan vieja que seguro cuesta un chingo en Estados Unidos. 

    Voy al trabajo número dos, al que sí me pagan, o al que me pagan más. Me peleo con 41 niños de doce años con los que quisiera platicar sobre cómo está de la verga ser un adolescente, cómo la escuela es una tortura, pero me toca hacer que se sienten en silencio a llenar ejercicios en un libro de texto. Son pocas horas de clases, pero desde que me dejaste de hablar me quedo ahí hasta en la noche. 

  Llego a mi casa, me saluda el perro del departamento de abajo. Como cualquier cosa, me acuesto, escribo. 

Tortillinas 

Arroz

Lechuga

Investigar yoga barato en Las Joyas

Esmalte transparente

   ¿Y si le escribo? Es una idiotez machista esperar a que me escriba sólo porque él es el hombre, sólo porque la última vez él me dejó en visto. O equis: le escribo, sin expectativas, o esperando a que volvamos a hablar durante un buen pedazo de tiempo donde esté todo bien y me dejé de hablar como la segunda vez que lo hizo. Sin emociones, nada más para ver qué pasa.

Cita con la contadora el martes

    En la mañana me hablan para decirme que me aceptaron en el diplomado del INBA en Colima: ¿me aceptarían porque aplicaron como quince personas en total, de los veinte lugares que había? Me aceptaron, como sea. Si no gasto nada la primera quincena del mes me puedo ir en coche. Quiero manejar por carretera y sentir que salgo de este rancho hirviendo. Puedo escribirte de eso ¡¿Qué crees?!: me aceptaron en el diplomado, el cupo era súper limitado, no sé cómo me aceptaron, jajaja. Eso sería decirte algo de valor, una noticia, algo que a huevo deberías contestar. O allá también puedo conocer a alguien que se parezca a ti.

    El primer módulo del diplomado es Cuento. Conozco gente de mi edad, gente que siento que son mis amigos. Leo algo mío, me felicitan. Qué bueno que no saben que lo escribí hace cinco años. Mientras alguien más lee, entro a ver tu perfil, aunque me prometí no stalkearte por un mes, hace trece días. Estás hermoso. Tienes cara de esos güeyes a los que no les hablaba en la secundaria por tetos. De güey que jugaba Magic, de güey que nunca te rompería el corazón.

    Pasa el primer fin de semana del diplomado; ya tengo amigos, supongo. Nos burlamos de un pendejo cuento todo plagiado de Poe que escribió un güey. El vato es de Tecomán, no conoce el frío y escribe de ver nieve. 

    De nuevo veo tu perfil en mi celular. Ya casi es tu cumpleaños. ¿Qué día cumples años, el 7 o el 27? ¿Eres sagitario o escorpión?

   Click en About C_____ G_________, Works at ______, Studied __________, Male, Ateo, In a relationship with ___________. Click en ese nombre. Una morra con el pelo de colores, sin complejos de tomarse selfies. Se me va el aire. Me salgo del salón para ir al baño ¿Cómo verga no vi eso antes? ¿Cómo puta verga no vi eso antes? De verdad, ¿cómo chingados no vi eso antes? ¿Fue por negarme a realmente no stalkearte, a realmente no obsesionarme?, ¿fue mientras me dejabas de hablar?, ¿antes?, ¿es reciente? Vuelvo al salón, se acabó la clase. Me invitan por chelas, pero me disculpo, perdón tengo que entregar cosas pendientes de mi trabajo de mierda número tres.

    Me largo a McDonald’s. Paso por el drive-thru, pido tres paquetes de papas grandes, un sundae de chocolate, veinte nuggets, dos hamburguesas, un refresco gigante, lo que sea, todo. Quiero que la boca me sepa a fiesta infantil, a momentos felices. Me vale verga gastarme toda la quincena ¿Por qué no me quieres? ¿Soy fea? ¿Soy desagradable? No me acordaba lo desabrido que es esta comida, sabe sólo a azúcar, a sal o a grasa. La hamburguesa tiene grumos con consistencia de plástico, los nuggets saben a cartón. Me paso el sabor con el Sprite, me paso las lágrimas. En Manzanillo ni siquiera hay McDonald’s. Tu morra está hermosa, seguro se ve bien sin rímel, seguro lee un chingo, seguro tiene todas las cualidades de Marge Simpson. Quiero comer y vomitar, no me podría sentir peor, no me podría sentir más asquerosa.

   Manejo rapidísimo de regreso a Manzanillo, casi choco con una moto.

¿Cómo verga no vi eso? ¿Lo vi y lo bloqueé mentalmente? 

   Claro que te vas a casar. A nuestra edad todos se casan con sus novios. Trago y lloro, digo esto en voz alta, grito. Escucho Frank Ocean.

 Dropping baby off at home

Before my night shift

You know I can’t hear none of that spend the night shit

Kumbaya shit

    Casi entrando al puerto, esquivo moyos. Paso por Tepacaltes. La luna está enorme, creo que nunca la había visto tan grande. Está tan cerca que ilumina los cerros y los puedo ver verdes. Puedo ver la arena debajo del mar con tanta luz. En el diplomado, el maestro dijo algo sobre los momentos poéticos, de poner atención a los momentos sensibles, escucharlos y después escribir de eso. Me trago lo que queda del sundae derretido. Mi asiento del pasajero está embarrado de chocolate y cátsup. Llego a Manzanillo.

 

 

 


Stefania Fibela (CDMX, 1988). fibenadito.tumblr.com

Ana Victoria Nicholson Leos (Colima, Colima, 1988). Formó parte de la antología de cuentos LADOS B de NitroPress en el 2014. Seleccionada para formar parte del Diplomado de Escritura Creativa por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes en la Universidad de Colima en 2016. Maestra tallerista del taller de escritura creativa del Instituto Municipal de la Cultura de Manzanillo del 2015 al 2016, edición de la antología de cuentos obtenidos del taller antes mencionado titulado Letra Húmeda. Seleccionada en la antología 11 navajas por parte de la revista Tierra Adentro en el año 2016. Publicación de minificciones seleccionadas para la revista Tierra Adentro edición 220 del año 2017. 

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