Dos poemas de Diego Espíritu

 

 

 

LAS VARIADAS METAMORFOSIS DEL TIEMPO

 

ahí

dónde un perro se balancea

hacia el lado derecho

hubo otro

fuerte 

 

ahí

donde el ojo de un perro

mira fijo

hacia ninguna parte

hubo antes ausencia

de nubes grises

 

y donde ese ojo

mira fijo hacia ninguna parte

antes hubo una señal inequívoca

de la fuerza de un cuerpo

 

y donde antes hubo un vigilante eterno

ahora hay una certeza ineludible de muerte

 

y el temblor de patas

y el hocico chueco que corona

en una enorme verruga

que obstruye la vista

                            irremediable

 

ahí, finalmente, un solo nombre contiene

todos los años en que no hubo más que

las variadas metamorfosis del tiempo

 

 

LA FRÁGIL CONTEMPLACIÓN DE LAS LUCIÉRNAGAS

 

toda luz es imprescindible   

para su propio universo pequeño

y aunque al fuego se le puede nombrar

                            de distintas formas

nada nos pertenece:

 

todo tiende a volar libre

tras un pequeño haz violáceo

donde no hay sino espirales

que giran luciérnagas              

 

al atravesar, unas con otras,

la densidad de lo oscuro

ni si quiera ellas escapan

del frenesí y sus estragos

 

y el resplandor que mana

de los mapas quebrados del suelo

no es uno mismo y el dolor

no es dolor nada más

sino ajuste de cuerpos

 

el fuego, pues, es necesario

aunque de él no se pueda hablar

sin apelar a una mínima catástrofe

como la huida

                         al cielo enorme

tras el cual habitan

bestias frágiles y violentas

 

y esa misma luz que antes era

comienza a ser pero en otra parte

con diferente fuerza:

 

como en alguna distancia

en que otra cercanía

se zanja al mismo tiempo

 

y a veces la luz duele —huimos de ella—

pero no hay luz que nos pertenezca

 

ni siquiera las formas más pequeñas

que, bajo la frágil contemplación de las luciérnagas,

forman un interminable hilo azul de memoria

 

somos lo que deja el fuego

y yo imagino al fuego hacerse lento

frente al estallido irracional de las bombas

 

el mundo afuera se incendia

y aquí la madrugada gesta en lo vivo

lo necesario para el silencio

 

–Diego Espíritu

 

Fotografía de Alicia Tsuchiya

 

Diego Espíritu (Guadalajara, 22 de agosto 1990). Parte del colectivo de investigación y creación Arte+Ciencia de la UNAM, así como del colectivo independiente de gestión cultural y producción artística Waxolote Okupa. Autor de Poemas Panks para community managers (Buenos Aires, Santos Locos, 2016; México, Mantarraya 2017), así como del libro de próxima aparición la extraña incandescencia azul de los ácaros (Herring Publishers, 2020).

Déjanos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*