Arethario

 

por Antonio León

 

 

1

Me mostré implacable en un post de Facebook de agosto del 2018, en una de tantas ocasiones en las que los medios informaban sobre la salud de la Reina del Soul:

  —A la primera persona que se le ocurra regar la fake news de que murió Aretha Franklin, la voy a eliminar de mis contactos de manera fulminante.

  Había leído las bromas que corrieron en otros casos: poner la foto de un artista cuando el que ha muerto es otro, adelantar el fallecimiento y probables causas, burlarse y decir que estaban viviendo tiempo extra, etc. En todo caso, me interesaba hacerles ver que habría problemas si alguien me venía con estupideces falsimortuorias. ¿Recuerdan a Oren-ishi, en Kill Bill, con el sable del Gore en alto, poniendo en claro lo que sucedería si alguien volvía a cuestionar su historia mestiza?

Pues así yo con lo de Agoreros de La Muerte vs. la Gran Aretha.

 

2

Si en la iglesia católica se cantara de esa manera, nunca me habría anotado a la disidencia. Si existiera una saeta atronadora en la garganta de alguna nena de fuego de mi pueblo, no tendría firmada la deserción de la comunidad del anillo y de la hostia, de la misa de jóvenes y el credo mantralizante de aquellos días.

  No me habría ido de la vida normal tan temprano.

 

3

Durante un encuentro de escritores, le canté amor a un poeta gringo que después resultó ser un chismoso a ultranza, al que, ahora sí, cancelé de la historia de mi vida. En la rockola del bar designado para el primer día de after, puse “I Never Loved a Man the Way I Love You”, tema quintaesencial del pasionario Arethesco, mientras me convertía en el centro de atención de aquella mesa de discusión literaria: mover el cabello, reír, contar chistes. A las dos horas de alcohol, la volví a poner mientras le tocaba una rodilla y le cantaba despacio:

  —Mira, güerito hermoso: te voy a explicar la historia de tu país con esta canción. Esta tonada podría ser tu himno nacional, pero ustedes prefieren los golpes en descampado, las guerras químicas. Escucha: te juro que nunca amé  a un cabrón de la forma en que te amo. No te pongas pendejo, mi amor, verás qué hermoso es morir y tener lentejuelas de nubes para ilustrarlo.

 

4

La Reina del Soul se fue a los pocos días de haber regañado a mis contactos de Facebook. Falleció un jueves de agosto del 2018 en Detroit, a los 76 años. El representante de la artista confirmó el fallecimiento en una nota, con una voz tan ajena que no se parecía a ningún otro momento de luto registrado en los medios. Aretha no pudo ahuyentar, con su poderosa voz, al cáncer de páncreas que sufrió por primera vez en 2010.

 

 

Antonio León es un poeta nacido en Ensenada, Baja California. Reside en Mexicali desde 2014, donde se desarrolla como guionista y conductor para televisión y radio universitarios. Es editor de poesía en la revista El Septentrión y colaborador esporádico de noisey\vice, ha sido columnista del semanario Es lo cotidiano y actualmente desmenuza sus fijaciones en el blog Muerte por videoclip. Es autor de los libros Caricia del velocímetro, Busque caballos negros en otra parte (pinosalados) y :ríos, dentro de la colección Ojo de Agua, editada por CETYS Universidad . En 2016 fue el ganador del Premio estatal de literatura (poesía) en Baja California con el libro El Impala rojo. En 2018 fue becario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico en la categoría Creadores con trayectoria. Consomé de piraña (2020) editado por Carruaje de pájaros y el Instituto Sinaloense de Cultura, es su libro más reciente.

Déjanos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*