La palabra es un límite engañoso

 

 

Una plaza

 

El mundo ya no es divertido. No hay 

más que parásitos, guerra, barro y piojos,

niños sorbiendo de los pozos sépticos

y hombres que esconden las lágrimas

en un poco de lluvia. Las mujeres salen 

a las calles, esperan comida

mientras huyen de las balas.

Los monumentos recrean la memoria

(una época detenida donde huir 

antes de que un estallido nos despierte).

Una plaza es un campo de tiro,

la última cama donde el sueño 

se prolonga de por vida.

 

 

La palabra dice cosas que no comprende

 

La noche no es un objeto al que podamos nombrar,

tampoco es un lugar para el sueño.

Diremos de ella, únicamente, 

lo que ella ha dicho acerca de nosotros.

 

La noche, decimos, es una taza de café.

La noche, pensamos, no es un árbol florecido.

La palabra es un límite engañoso.

 

 

A los once años

 

En una fotografía desenfocada

reconozco mi cara a los once años.

Detrás está la cama 

donde dormía con mi hermano

antes de que muriera.

Once y ya presentía la despedida,

sabía que la muerte se presentaba 

con la forma del amor más puro.

 

 

El búho juega con su reloj de agua 

 

La tarde sucede entre los pasos mientras escucho el paisaje,

sus sonidos vienen lentos en imágenes amarillas

como una flor deshojada por la quietud.

Conozco cada uno de sus sonidos.

El riachuelo se estrecha entre dos rocas

y pasa lento ignorando que adelante hay una pendiente.

(El agua se pierde en otro paisaje.)

 

Regreso a casa

donde no hay ríos y los árboles se alzan presurosos.

El árbol, entonces, es una casa.

Un búho marca la hora en su reloj de agua

−del que bebe para no dormir−

y la noche asusta a los niños

desde el otro lado de las hojas.

 

El búho ha perdido su reloj

y la tarde pausadísima desaparece

con el ulular escondido entre las ramas,

cuando los árboles se abandonan al silencio.

 

 

—Kevin Cuadrado

 


Fotografía de Julián Zepeda

Kevin Cuadrado (Quito, Ecuador, 1993) Narrador, poeta, editor y promotor cultural. Dirige el sello independiente Bichito Editores y ha editado las revistas Leo (Cámara Ecuatoriana del Libro) y Bichito, además editó y fundó La novicia, revista de creación (Fundación Antonio Gala). Residente de la Fundación Antonio Gala para creadores 2019-2020. Ganador de la Convocatoria a Publicaciones 2019-2020, CCE, Cuenca. Ganador del Fomento para las Artes y la Cultura del Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador 2018-2019. Ganador del Premier Prix Narratif l’Alliance Française 2018 en coedición con La Souris Qui Raconte, Ecuador/Francia. Segundo lugar en el concurso El espíritu del vino, Santa Carolina, Chile, 2017. 

 

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