Oportunidades de cambiar

 

Una de la mañana, Ciudad de México, conduzco una camioneta casi descompuesta, húmeda, con veinticinco kilos de queso provolone y cucarachas. A mi lado, Lucía, aretes de perla, novia de alguien que no soy yo, en dos meses me va a regresar los libros que le presté. Me dice que tiene la cara chueca. Yo, en unas semanas, le voy a decir que me casaría con ella. Diez años después, no he vuelto siquiera a pensar en esta posibilidad con alguien más. La camioneta es de Gustavo, ojos de sapo, torso de toro, diminuto, un animal de una mitología infantil, lo he visto golpear a vagabundos cuando molestan a los clientes del puesto de tacos argentinos del que somos socios y escribir malos poemas a una señora oficinista. Él es parrillero, no soporta que le digan taquero; yo, de veintitrés años, con los últimos pesos de la herencia de mi papá, confío en que un puesto de comida callejera me va a duplicar ese dinero. Aquí, en esta camioneta, lo tengo todo: estoy seguro de que nadie le va a abrir los ojos a Lucía como yo (¿qué ve cuando estoy ahí, partiendo la noche?), el eslabón perdido de las clases sociales, el amigo de los motociclistas que reparten carne por la ciudad,  el tipo en medio de las cosas.

Asael Arroyo Re (Ensenada, 1990) es licenciado en la carrera de Derechos Humanos y Gestión de Paz, por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Dirige y edita la revista digital El Septentrión. Ganó el Premio Estatal de Literatura de Baja California 2016 en el rubro de periodismo cultural. Fue becario del PECDA en el 2020 y es maestro en antropología social. Actualmente, da talleres de escritura de no ficción y está por iniciar un doctorado.

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