Allá, a donde fui, los pájaros no vuelan

EN EL PAÍS MÁS LEJANO

En la calle, en los cables de luz y de teléfono hace un rato vi a dos zanates bañándose en el zarpazo del agua que cae muriendo desde aquel edificio. La azotea escupía un montón de monte crecido en su baldosa y recordé mi viaje a ningún país. Allá, a donde fui, los pájaros no vuelan. Las lunas caen en zigzag. Allá las lunas pueden intercambiarse por comida o por una entrada al cine.

CUADERNO INVERTEBRADO 

La tarde se levanta tras la pared que impide ser un ojo. Se va la tarde a conocer su música de hojas, se va con su jauría de soles unidos en árboles naranja. Nos deja esta partícula de fuego que enciende un cigarrillo. Este café caliente sobre la mesa. 

    (Así como se va la tarde, te vas a ir tú ahora que despiertes.) 

ALGUNAS HOJAS SUELTAS

Ahora que el cuarto está en reposo y las calles se pierden a lo lejos. Ahora que emula un sol sin tanta luna y el vino en que me bebes adormece tu lengua poco a poco. Ahora que el bullicio rompe los cristales de los ojos. Ahora que la lengua apunta dulcemente a tus pezones. Ahora. Ahora mismo, suelto parlamentos en estas tus hojuelas que has de llevarte contigo. 

Tuxtla: un viaje bajo otra luz

(DOS)

      Aquí en la facultad a falta de la nena, propongo un largo-tiempo en límpidas goteras. No sirve de nada el rayoteo impúdico de mis libretas. Ella no está aquí a treintaydospasos. Y si camino y la veo o no la observo retirarse. De allá los gatos buscan su alimento enmarañado entre costales. De aquí los perros baten la saliva en su incesante rabia. Muerden las orejas de mi rostro. Y hay monstruos intentando ser hombres con el sucísimo letargo de su inasistencia y existo y persisten las palomas. Picotear no es válido en trastes de cocina. Gritan a lo lejos tres lagartos lloricones, porque las servilletas cargan un peso tan cansado en las entrañas y adentro de su sexo mueven su sexo los lamidos.

En la espera de la nena y su cabello asolado de dulce y golondrinas. En la espera de nombrar aquí en la facultad te espero. No aguanto otro cigarro entre las manos. Insisto.

Fotografía de Jorge Correa

Fernando Trejo (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1985). Comunicólogo. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía Travelling, Solana, Base Atenas y La abuela está en la casa porque he visto su voz. Ha sido becario del PECDA, del IMCINE y del FONCA. Ha obtenido, entre otros, el Premio Centroamericano de Poesía Rodulfo Figueroa 2015, el Premio Nacional de Poesía Ydalio Huerta Escalante 2017, el Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2018, y los Primeros Juegos Florales de Comitán 2020. Actualmente es becario del PECDA Chiapas en la categoría de Creadores con trayectoria. Los poemas de esta selección pertenecen a Cuaderno invertebrado, (Viento al hombro /CONECULTA /CONACULTA, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 2009). Premio de los Juegos Florales Estatales “Eliseo Mellanes Castellanos”, San Marcos 2006.

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