Contenido incierto
Fluyen los ácidos de la pesadilla
una cobija una hielera
están listas para gritar
y el pánico reencarnará siempre
que alguien pueda preguntarse
si ahí dentro hay
un dedo una cabeza
carne
procesada por la tecnología de la violencia
la mecánica afinada del desmembramiento
convierte personas en cifras
en titulares de noticias
la aguja eriza mi nuca
¿guarda esa bolsa de plástico
a orillas del periférico
un cadáver?
Protección civil dictamina el fin del mundo
i
Esta mañana la brisa se adhirió
a las carcasas de la especulación inmobiliaria
y adoptó la forma de una obra negra
yo busqué la fotografía de ese fin del mundo
pero es imposible capturar un fibonacci eléctrico
la arquitectura de la convulsión
sus eventos llegan lentamente
y suceden más rápido de lo esperado
ii
tuve la certeza de que la ciudad explotaría
que los vagabundos se ahogarían
condenados en la diagonal a la que le decimos río
que terminaría perforada por sus contradicciones
cada airbnb testificando
sobre su condición de herida por arma blanca
en Tijuana siempre se quema algo
los camiones de bomberos anuncian
una cuenta regresiva que la velocidad
impide comprender
releí el poema que dice que a esta ciudad se la tragaría el mar
pero nunca sospeché que se desgajaría
desintegrándose
derruida poco a poco
como si el tejido ya no tuviera interés
en mostrar su falta de patrones
protección civil tiende cintas rojas
un grupo inmobiliario proyecta las utilidades del derrumbe
esto es el fin pero la industria de las burbujas no cree en las cosas que terminan
Acapulco
A Miti
Esta última noche es una extensión repleta de nosotros
atraviesa ventanas
acciona sus cañones
vemos la lluvia sin mojarnos
somos transparentes
cuando el rayo se instala y fotografía el jardín
en el que nos viste crecer
tus aves del paraíso tersas
erguidas
la luz nos rodea
¿cómo eran tus manos cuando sembraste este instante inundado de rugidos?
¿dónde estás?
¿me ves mientras tu silencio termina la caricia en la que me cantabas
acuérdate de aquellas noches maría bonita maría del alma? ♠

Fotografía de Hugo Fermé
Héctor Sánchez (Guadalajara, 1989) es abogado de formación. Después de casi una década redactando sentencias en tribunales federales, escribe desde Tijuana sobre lo que la ley no explica: los atardeceres, la neblina del Océano Pacífico, así como la violencia y la especulación que devoran todo. Sus poemas han aparecido en las revistas Arquetipos y Adynaton de CETYS Universidad, así como en el portal digital El Septentrión. La industria de las burbujas no cree en las cosas que terminan (título del cual se desprende la presente selección de poemas) es su primer libro, publicado por la Secretaría de Cultura de Baja California. Si alguien le pregunta cómo está, su respuesta exacta es: «sobreviviendo».
