El poema como conjuro: voces para reconfigurar el mundo

 

por Gabriela García Cedro

 

Acerca de En Tiempos del Dragón de Madera (Barnacle, 2026)

 

Mercedes Burgos nos ofrece, en esta ocasión, una poesía que nos invita a convertirnos tanto en lectores como en interlocutores. Los poemas compilados En Tiempos del Dragón de Madera despliegan una cosmogonía íntima y, a la vez, profundamente política. En su arquitectura, los elementos funcionan como ejes de una poética que concibe la existencia humana en diálogo permanente con las fuerzas que sostienen y amenazan la vida. La voz que habla se afirma como heredera de una tradición que entiende que el lenguaje no solo nombra el mundo, sino que lo reconfigura. En esta reconfiguración, el poema es un territorio donde lo biográfico se expande hacia lo mítico y los cuerpos colectivos emergen con igual intensidad que las experiencias individuales.

   La poeta construye y articula un “yo” que se desplaza entre figuras simbólicas —la mujer del agua, del fuego, del aire, de la tierra— y que no se fija en una única identidad. Esa movilidad expresa una sensibilidad que asume la pluralidad como fuerza y como mandato ético: la posibilidad de encarnar voces, memorias y dolores que exceden al sujeto singular. Esta subjetividad expansiva se enraíza en los gestos ancestrales, en la transmisión femenina, en los linajes indígenas y en las genealogías insurgentes de las brujas, las madres, las exiliadas y todas aquellas que fueron marcadas por la historia desde lugares de vulnerabilidad y resistencia.

   La dimensión histórica y social del libro es ineludible. En sus imágenes circulan los rastros de violencias estructurales —políticas, económicas, patriarcales— que insisten sobre los cuerpos y sobre las palabras. Sin embargo, lo que en otros discursos aparece como denuncia directa, aquí se elabora mediante una estética del estremecimiento: la poesía se hace cargo del dolor sin reducirlo a consigna, lo transforma en figura, en ritmo, en respiración. La potencia del poema radica en esa negociación permanente entre la herida y la posibilidad de decir, entre la memoria traumática y la promesa de un nuevo comienzo.

   La infancia, la maternidad, la pérdida, la transmisión y el trabajo configuran regiones sensibles que organizan la materia poética. Se construyen zonas desde las cuales se interroga la continuidad entre lo personal y lo comunitario. La mujer que amasa, enseña, pare, resiste, duda, lucha o sueña deviene el punto de anclaje de una memoria colectiva, un cuerpo donde se cruzan la desigualdad, la esperanza y la persistencia de mundos que no han sido del todo derrotados.

   De manera complementaria, Mercedes nos ofrece una dimensión espiritual y mítica en la que conviven Artemisa, Nazareno, espíritus de la tierra, voces mapuches, resonancias quechuas y la memoria de los ancestros. El poema funciona como un puente entre los tiempos históricos, los míticos y los biográficos. Se logra una poética del ritual, donde la palabra opera como invocación, como llamado y como conjuro ante el daño y la intemperie.

   En Tiempos del Dragón de Madera apuesta, además, a una afilada conciencia política que no renuncia a la dimensión crítica ni a la denuncia explícita. Hay voces que enfrentan la rapiña institucional, la violencia machista, la desigualdad estructural y el despojo ambiental; se inscriben en un registro que combina la épica, la intimidad y el canto colectivo. Ser poeta se vuelve, entonces, un espacio desde el cual intervenir en los discursos dominantes, disputar sentidos y afirmar una presencia que se niega a ser silenciada, habitar esos espacios en los que la vida se inventa a pesar del derrumbe.

    “El Quinto Elemento” de la última sección puede leerse como la fuerza que excede a los otros cuatro: la palabra misma, con su capacidad de condensar, resistir, reparar e imaginar. En un momento histórico marcado por la violencia simbólica, la manipulación mediática y la erosión del lazo social, el libro apuesta a recuperar el poder transformador de la lengua. No lo hace desde la ingenuidad, sino desde la conciencia de que la palabra también puede ser devastada, tergiversada o arrancada de raíz. El gesto poético radica precisamente en sostenerla, en devolverle espesor, en devolverle vida.

    Leer este libro es entrar en un espacio donde la poesía se vuelve respiración compartida, latido colectivo, acto de supervivencia y de cuidado. Sus poemas no cierran, no clausuran: abren. Abren para que cada lector encuentre en esas imágenes —a veces luminosas, a veces desgarradas— una forma de pensar y sentir el mundo desde un lugar más amplio, más delicado y, sobre todo, más humano.

Tres poemas

¿Qué día es hoy?
Pasó el terremoto de San Juan
pasó cuaresma
el puente de Aviñón
ya no se canta.
En un reflejo de mi madre
estuve entre sus brazos.
El hombre de la esquina rosada
partió hacia el sur.
Todo se ve de lejos
como en un día después.
Una mujer canosa
de porte aindiado
me vio salir del espejo.

*

En un país Alicia pudo salir del pozo.
Entonces, nosotras consteladas
como una transmisión en el aire
iremos recuperando Alicias
para que los tramperos
no las hagan caer
dejando migas de cariño
para luego apresarlas
atarles la voz y las manos
y ya eufóricos de amor
como cruzados
arrancarles los ojos y la vida.

*
Amaneció cuántica la vida
El 13
es la piedra en el zapato
la casa de la infancia
la escuela técnica
la cama del Muñiz.
El 5
tiene a mi nombre entre sus garras
es la síntesis de una huella futura.
Las preguntas sin respuesta
que tiñeron ausencias de prepo
que corrieron al mundo de su eje
para perdernos
en la ignominia y en la proeza
de poder mirar el pasado
de poder seguir un camino
son 30.000 ♠

 Gabriela García Cedro. Doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Master in Arts in Hispanic Literatures por Michigan State University. Profesora de Comprensión y Producción de Textos (UNQ), jefa de trabajos prácticos de Problemas de Literatura Latinoamericana (UBA) y de Escritura Dramática (UNA). En el Departamento de Artes del Movimiento de la UNA, dirige el proyecto de investigación PIACyT 34/0733: «Cuerpos como textos: procesos creativos entre literatura argentina, danza y corrección política”. Se desempeña como investigadora en el Instituto de Literatura Argentina «Ricardo Rojas» (UBA), donde —entre otras tareas— dirige el proyecto UBACyT: «Del intelectual comprometido al todólogo, construcciones y destrucciones de la figura del intelectual en el siglo XXI». Entre sus trabajos, se destacan “Ajuste de cuentas. Boedo y Florida entre la vanguardia y el mercado” (2013) y “Simón Bolívar, una antología polémica” (en colaboración con David Viñas, 2007). En 2018, publicó el libro de cuentos “A dónde van los que no creen”. También cuenta con numerosos trabajos en revistas y libros colectivos.

 Mercedes Burgos (San Salvador de Jujuy, 1964) es Profesora de Enseñanza Media y Superior en Letras y Licenciada en Letras (UBA).  Realizó una especialización en “Procesos y Problemas de la Sociedad y la Cultura Latinoamericanas”. Publicó: “Luna de Río” (Poesía, 2022). Obtuvo, entre otros premios, la 3ra. Mención Nacional del Concurso Internacional de Cartas, Museo Casa del Faro (Quequén, 2018).

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