La sal me cuenta cosas

Si algo podemos hacer en los sueños es reconsiderar las categorías epistemológicas con las que concebimos el mundo, como en la poesía. Así, en el sueño imaginamos que lo que es sucede de otra forma y hacernos entonces como que la sal o la virgen nos habla, aunque sea para chismorrear como en los enjambres de flores que es otra manera de filosofar. Aquí tenemos un sueño del escritor michoacano Daniel Wence  y un fragmento de Frágil, el navegante, que puede leerse completo en la Colección Alas y raíces.

 

–Maricela Guerrero


 

Les contaré algo: en el cielo nocturno se pueden construir caminos, señales, mapas. Los Antiguos, una especie encantadora de niños pálidos, construyeron aquella ruta para viajar al sur. Me gusta el cielo así, como trazado a mano. Si yo pudiera trazar mi propia constelación, haría de mi figura un chico fornido, capaz de enfrentar cualquier adversidad en altamar. Junto a la mía, pintaría con estrellas la constelación de Cebo, el valiente dragón orquesta con el que un niño pálido dio la vuelta a la galaxia entera en su lancha.
–¿No sería genial, Cebo? ¡Apareceríamos en las enciclopedias de mitología!

  Cebo quedó fascinado con la idea, tanto que disparó su imaginación hasta lo desconocido. A pesar de su mediana edad ya había recorrido grandes distancias al acecho de las corrientes marinas y otras vicisitudes del agua, siempre de gira… hasta que encontró en una playa desolada a su pareja perfecta de aventuras. Pasó varios días observando al niño pálido que se quedaba dormido en los peñascos, debajo de las palmeras e incluso bajo el sol más duro de las tres de la tarde. Algunas veces pensaba que se había desmayado o que la insolación lo había vencido. Pero no era así: sencillamente dormitaba o se dejaba llevar por el sonido del mar y el sonido de su corazón pálido.
–¿Cómo te llamas? –le preguntó Cebo al plantarse frente a él. Como toda respuesta, el niño se encogió de hombros–, ¿te puedo llamar Frágil? –ambos soltaron una carcajada y el niño asintió, todavía secándose los ojos con su playera de rayas.

  Para celebrar su amistad construyeron un columpio, e imitando los patrones de conducta del mar, subieron y bajaron infinidad de veces, mientras la luna gorda les echaba esa luz cálida que suele rebotar en su cuerpo.

De Frágil, el navegante

Sueño

Estaba en mi pueblo en un país pequeño y frío. Me levanté temprano porque me había comprometido a preparar el desayuno. Dispuse los ingredientes y utensilios para cocinar unas tortitas de calabazas con jamón. Mientras salpimentaba la mezcla, comencé a escuchar que alguien me hablaba, era una voz que provenía del salero. Acerqué mi oído porque creí que me quería decir algo importante, pero eran puros chismes locales. Giré la tapa del salero para ocultar sus agujeritos, y dejé de escuchar por un momento, pero en la alacena había un tazón con sal de grano que me hablaba con más potencia, no sé si debido al tamaño de los granos. Cerré todos los frascos, mezclé bien los ingredientes para que la sal se mareara y no pudiera hablarme, pero fue inútil: todas las cosas que contenían sal me hablaban. Así que dejé el desayuno a medio hacer y abandoné la cocina para salir al jardín, donde estaría a salvo. Allí me encontré con un enjambre de flores sobrevolando una pingüica. Conversaban sobre la vida cotidiana en el pueblo.
Actualmente
A finales del 2020 salió Frágil, el navegante, en la colección “Alas de lagartija”, de Alas y Raíces. De este libro soy coautor junto con dos queridos ilustradores chilangos. Está disponible para descarga gratuita en la página de Alas y, en breve, también impreso. Colaboré en el calendario para colorear 2021 de Oink Ediciones, titulado Un año (menos) raro. Allí escribí el texto introductorio de buenos deseos para “cuando todo esto pase”. Ahora estoy puliendo unos textos narrativos que me tienen muy contento. Doy clases, trabajo en asuntos editoriales y sobrevivo a este desastre.
 
Sueños futuros
Un mar parlanchín. Que las cosas mejoran. Abrazarnos. Que me hablan las especias.

 

Daniel Wence Partida es autor de cuatro libros de poesía y de algunos libros infantiles. Recientemente publicó el libro ilustrado Frágil, el navegante (Alas y Raíces, 2020). Es director cofundador del Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes Ciudad de Morelia. Ha sido becario del programa Cultura para la Armonía, del PECDAM y del FONCA – Coinversiones. Ganador del XII Premio Internacional de Poesía en Lengua Castellana de la Fundación Jesús Serra. Barcelona, España, 2019.

 

 

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