por Antonio León
Una niña de trenzas de unicornio se talla los ojos de la falta de sueño y regresa a los cantos de su abuela para recordar el rostro de su tierra. La tierra canta y, en sus canciones, aparece una niña que es toda la niñez del mundo. En los cantos de la abuela se asoman las aves de la selva, los monos araña y los cuerpos de agua; la luz del sol se deja ver apenas, en la densidad de los arboles altísimos.
En el segundo día del XXXIII Encuentro Internacional de Danza Contemporánea Entre Fronteras en Mexicali, la compañía ecuatoriana Rosaval Gaspard nos llevó al territorio de la infancia con la pieza Sacha Wasi: una casa en la selva.
Apelando en todo momento a la imaginación, la propuesta mezcla danza, performance, teatro y títeres para entablar un dialogo con base en el realismo mágico. La abuela y sus canciones e historias nos llevan por las profundidades de la memoria.

Milena Rodríguez, la ejecutante solista del espectáculo, nos cuenta que, durante la pandemia, se fue a vivir a la Amazonía Ecuatoriana a investigar y reconectar con la tierra de sus mayores. Durante su estancia en la selva, recordó sus noches en casa de su viejita, sus problemas para dormir y la forma en que se dejaba arrullar bajo el influjo de cielos azules y mantos de agua proporcionados por la oralidad de la abuela. En este mismo viaje, conoció los materiales textiles selváticos y una técnica milenaria de atados con la que construyo sus personajes en clave de guiñol, pero con elementos propios de la cultura de esta parte del mundo.
Durante la función —en apariencia pensada para foros que fomenten la cercanía, más que las dimensiones propias de un teatro— la artista busca envolver al espectador en una experiencia de los sentidos que apela tanto a la inventiva como a la emoción. Milena Rodríguez interactúa con el público, desciende del escenario para acercarse a la asistencia y se acompaña de las marionetas utilizadas en la pieza. Los personajes son tratados con mimo y tiempo, en una dinámica heredada de la ternura, de la cual la compañía se dice militante.

Al llegar al final, los niños son invitados al escenario para que conozcan a los personajes. La artista expande las historias y las vuelve a formular junto a estos invitados. Los más grandes se unen también a esta convención. Todo parece indicar que esta noche los problemas para dormir se verán mitigados por historias de colores de la selva. ♠

Fotografías de Armando Ruiz
Antonio León (Ensenada, Baja California) escribe poesía y crónica. Es editor de poesía en la revista El Septentrión y autor de los libros Busque caballos negros en otra parte (pinosalados) :ríos, dentro de la colección Ojo de Agua, editada por CETYS Universidad y Consomé de Piraña, editado por Carruaje de pájaros y el Instituto Sinaloense de Cultura en el 2020. En 2016 fue el ganador del Premio estatal de literatura (poesía) en Baja California, con el libro El Impala rojo. En 2018 fue becario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico en la categoría Creadores con trayectoria. Actualmente se desarrolla en promoción de la lectura y la promoción cultural universitaria y es parte del equipo organizador del encuentro Tiempo de Literatura, en Mexicali.
