Entre Fronteras 2026: cuerpos flotantes en el espacio escénico

 

por Antonio León

 

En el tercer día de actividades del XXXIII Encuentro Internacional de Danza Contemporánea Entre Fronteras en Mexicali, la compañía mexicana Nemian Danza Escénica tomó el escenario con sus más de treinta años de trayectoria y un programa de tres coreografías originales que lleva por título El camino de la vida.

   En entrevista previa, la maestra Isabel Beteta, directora y coreógrafa principal de la compañía, expresó que, de sus distintas facetas en el mundo de la danza, la que más le satisface es bailar.

    Lo anterior es constatable cuando la vemos entrar a escena, acompañada de un cuerpo de bailarines, con quienes mantiene una complicidad vibrante sobre las tablas. La maestra se formó en artes plásticas y visuales, de allí su visión: cuadros en movimiento acompañados de una música polifónica. La propuesta de esta compañía es ya una marca de origen y se ha caracterizado por la plasticidad, la belleza de los movimientos y la poética de la composición.

   El camino de la vida es un tributo a la trayectoria de Nemian Danza Escénica y una celebración de sus fundadoras, Isabel Beteta y Rosario Verea, quienes son las integrantes de mayor tiempo en la agrupación. Por ello, forman parte del programa tres de sus coreografías más recientes.

   La primera de ellas es El abrazo, con una selección musical de Philip Glass de la película Notes on a Scandal. En ella, la danza contemporánea nos muestra su vertiente más espectacular. Los cuerpos prodigan un movimiento que se expande y contrae, con bailarines que parecen respirar y latir al mismo tiempo y extremidades que se funden del abrazo hacia la línea paralela y después al conjuro del suelo, que los recibe ligero. Apenas se escucha el movimiento de los pies en el escenario, las horas de ensayo son notorias en esta pieza sobre el gesto humano que llenamos de significado cada vez que lo ejecutamos.

   Sin excusas es la segunda coreografía: una danza de naturaleza abstracta que apuesta por una composición escultórica de los cuerpos —herencia, tal vez, de los años de la directora Beteta en la escuela de artes plásticas y visuales- dispuestos en un contraste energético. Nace de las vivencias cotidianas y los desafíos de la profesión artística, elementos que transmutan hacia el lenguaje del ritmo.

   La función concluye con El escote, pieza en la que la espalda desnuda es la protagonista absoluta. Faldas que se asemejan a las batas de cola del flamenco, interiores de tul verde como escondites de cuarzo y cuerpos flotantes en el espacio escénico. Los cuerpos se asoman tras las espaldas y el romanticismo se convierte en drama. De la misma manera, los bailarines son orugas de organza, sirenas de lava negra y en sus manos explota el motivo de la danza. Todo lo anterior en una gran tarde del Entre Fronteras que nos recuerda el gozo de la danza y sus efectos sobre el espíritu humano. ♠

Fotografías de Armando Ruiz

Antonio León (Ensenada, Baja California) escribe poesía y crónica. Es editor de poesía en la revista El Septentrión y autor de los libros Busque caballos negros en otra parte (pinosalados) :ríos, dentro de la colección Ojo de Agua, editada por CETYS Universidad y Consomé de Piraña, editado por Carruaje de pájaros y el Instituto Sinaloense de Cultura en el 2020. En 2016 fue el ganador del Premio estatal de literatura (poesía) en Baja California, con el libro El Impala rojo. En 2018 fue becario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico en la categoría Creadores con trayectoria. Actualmente se desarrolla en promoción de la lectura y la promoción cultural universitaria y es parte del equipo organizador del encuentro Tiempo de Literatura, en Mexicali.

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