por Jonathan Pérez
Ana Fuente
Territoria
Secretaría de Cultura de Baja California, 2025, Mexicali, 90 pp.
Este libro, ganador de los Premios Estatales de Literatura de Baja California en 2024 en la categoría de Cuento, marca dos líneas paralelas que se entrecruzan: lo humano y lo animal, lo íntimo y lo político, la región de México y Estados Unidos. Los relatos definen a sus protagonistas frente a seis animales extintos o en peligro de extinción: el lagarto cornudo, la vaquita marina, el berrendo, el caracara lutosa, el crótalo sin cascabel y el cangrejo ermitaño. Las tramas narran situaciones cotidianas que se encuentran al filo de la desgracia. Un sujeto que engaña a su mujer, un migrante que recuerda el final trágico de su familia, unos compañeros de escuela que conviven con generadores de violencia.
Uno de los mejores aciertos, y que articula el hilo conductor de la colección, es la presencia animal. En ningún momento las equivalencias entre especies son repetitivas ni se sienten gratuitas. En algunas se reflejan las situaciones que marcan a los personajes, en otras aparecen dentro del relato, pero siempre de manera diferente. Algunos ejemplos: en ‘Lágrimas de lagarto’, el lagarto cornudo funciona como símbolo de las cualidades patéticas del protagonista, un hombre infértil que engaña a su mujer para descubrir que al final su mujer está embarazada de otro; en ‘A la velocidad del berrendo’, una ex velocista a punto de ser víctima de feminicidio por su ex entrenador predice que reencarnará en el berrendo, el animal de pezuña más veloz del mundo, para huir y perderse en el horizonte.
Como el título sugiere, el territorio no es un mero escenario, sino el catalizador de los conflictos o la fuente de los símbolos que estructuran la obra. De igual manera, las complejidades geopolíticas funcionan como huellas de herida. Este libro aborda diversas problemáticas: la pesca ilegal de totoaba en el Golfo de California que provoca la muerte de la vaquita marina, la migración hacia Estados Unidos, la violencia machista y la normalización de la narcocultura.
La prosa se salva de caer en clichés fronterizos gracias a la profundización de los personajes y el cuidado de las imágenes que evoca. Esto se puede reconocer en las distintas anagnórisis que experimentan los protagonistas, sobre todo al final de los relatos como ‘Lágrimas de lagarto’, donde Claudio descubre que su esposa está embarazada de otro hombre, algo que él nunca podrá lograr: «Imaginó que el líquido caliente que expulsaban sus ojos sólo podía ser sangre. Sangre inútil, viscosa y cegadora que le anunciaba que en este mundo animal él tampoco era más que un miserable y diminuto lagarto cornudo».
Los únicos reparos que se pueden reprochar son dos. El primero tiene que ver con el manejo de conceptos o palabras un tanto rimbombantes que entorpecen el flujo de la lectura, para muestra de ello, el siguiente fragmento: «La pugna argumental sucedía en su interior, con lógicas indiscutibles defendiendo posturas que lo ubicaban en las antípodas de sí mismo». El segundo es el inicio del relato ‘El último vuelo del caracara lutosa’, que posee una cadencia que resulta confusa, ya que arranca con un diálogointercalado de dos personajes, como si la narración entrara de lleno en la discusión que se desarrolla, pero sin especificar el entorno, o el conflicto a resolver.
La obra de Ana Fuente se caracteriza por la irrupción de emociones o situaciones complejas en escenarios cotidianos. Uno de los imaginarios presentes en casi todas sus colecciones de cuento es el reino animal. Ya desde La ley Campoamor (libro ganador del Premio ‘Dolores Castro’ de Cuento en 2019, pero que según la autora contiene cuentos que escribió años atrás) se puede encontrar el interés por explorar cómo la vida humana se ve trastocada por lo animal. Incluso en ‘La plancha de acero’, Fuente narra los últimos momentos de un gato que describe con inocencia cómo sus dueños lo llevan con una veterinaria para ponerlo a dormir.
Esto se aprecia con mayor intensidad en Chicharrón de oso y algunos cuentos del fracaso, publicado en 2018 por el Fondo Editorial Tierra Adentro, donde una perrita Yorkie, un oso y una barracuda desencadenan los conflictos. En ‘Cándida’, el narrador siente lástima por cómo la dueña de la perrita la humaniza al señalar que «su inocencia era penosamente violentada por ese afán de convertirla en mujer a la fuerza». Lo que el narrador llega a enterarse al final es que la perrita no solo no rechaza tal humanización, sino que suelta un ladrido hacia la dueña cuyo sonido se asemeja bastante a la palabra «mamá». En ‘Chicharrón de oso’, un hombre mata a uno de estos ejemplares y se conmueve hasta las lágrimas mientras lo convierte en carnitas y chicharrón. En ‘Cabeza de barracuda’, una viuda rememora algunos momentos con su difunto esposo, entre los que se destaca un encuentro con la cabeza arrancada de una barracuda en la playa. Tal avistamiento la lleva a pensar en el terror que le provocó ver su mirada hueca, como si vaticinara el dolor que pronto atravesaría.
Cuando Ana Fuente escribe sobre los animales, no escribe sobre la vaquita marina, ni sobre los gatos ni los osos, sino sobre nuestra propia condición humana y su constante tendencia a la autodestrucción, pero entendida desde el humor seco y la afronta directa, sin concesiones ni autocomplacencia. El uso de la prosopopeya posee un matiz multifuncional: espejo de imperfecciones y miserias, enfrentamiento de lo bello y lo terrible, disparador de anécdotas y enmarcador contextual de los espacios. Sorprende la capacidad para encontrar nuevos significados y formas de mirar en cada texto diferente, en los que algunas veces se es la presa y en otras el depredador. ♠

Jonathan Pérez Juárez (Tijuana, 1999) es Licenciado en Lengua y Literatura de Hispanoamérica por la UABC. Fue alumno de la segunda generación del Diplomado de Escritura Creativa y Crítica Literaria de la UNAM del 2022 al 2023. Asistió a la Master Class de Narrativa que imparte Alberto Chimal dentro de la residencia de escritura Under The Volcano en Tepoztlán en 2025. Ha escrito narrativa, ensayo y poesía y publicado en Revista Casapaís, Círculo de Poesía, Este País, Punto de Partida, Revista Armas y Letras UANL y Gaceta Queer.
